lunes, 20 de enero de 2014

CONCIERTO POR LA CONCORDIA PALESTINO-ISRAELÍ: ÓPERA'TRISTÁN E ISOLDA', DE LA ORQUESTA WEST-EASTERN DIVAN EN SEVILLA

Aún recuerdo la última vez que lo vi encima de aquel pódium, en el Auditorio Nacional de Madrid. Su figura recortada, sosteniendo la batuta de manera tan majestuosa e interpretando, rítmicamente, cada nota ejecutada por todos los instrumentos de aquella gran orquesta; dando buena cuenta de su maestría en armonía y composición.

Anoche, de nuevo, el sonido de la primera nota me produjo esa sensación tan especial e inconfundible, que se asemeja a una ola emocional que recorre todo el cuerpo y se hace presente en cada una de las terminaciones nerviosas. Una producción de endorfinas indescriptible.

Sólo uno de los grandes puede crear semejante festín de evocaciones, el virtuoso pianista y espléndido director de orquesta, el maestro Daniel Barenboim.

Una vez más, logró reunir a miles de personas para disfrutar de su arte. Esta vez, dirigiendo a la orquesta creada por él y el intelectual palestino Edward Said, la Orquesta West-Éastern Divan. Nacida como taller “musical, intelectual y humano”  para jóvenes músicos de Israel y otros países de Oriente Medio, utilizando la música como vehículo para el acercamiento entre culturas tradicionalmente rivales y, posibilitar el desarrollo de sus habilidades musicales. La base de la orquesta la componen músicos árabes e israelíes acompañados de músicos españoles, con notable presencia andaluza.

Fuente: Fundación Barenboim-Said
Cada verano se celebra el Taller del West-Eastern Divan en Andalucía, con un programa de trabajo musical intensivo y donde se discuten distintos puntos de vista sobre el conflicto árabe-israelí; que, como afirma el propio Barenboim: “no es militar ni político", sino "un conflicto humano entre dos pueblos que están convencidos de tener que vivir en el mismo pequeño pedazo de tierra sin el otro". "En este conflicto hay que buscar compromisos y estamos muy lejos de todo eso, porque no se puede buscar un compromiso cuando no se admite el derecho de existir del otro".

Una vez finalizado el periodo de trabajo, se inicia la gira de la orquesta, denominada West-Eastern Divan haciendo referencia a una colección de poemas de Johann Wolgang von Goethe. Como explican los propios fundadores “fue uno de los primeros alemanes verdaderamente interesado en otros países, llegando incluso a aprender árabe con más de 60 años”.

Las primeras ediciones tuvieron lugar entre Weimar (Alemania) y Chicago (EE.UU.) hasta que, en 2002 (mismo año  en que los fundadores recibieron el Premio Príncipe de la Concordia), se estableció en Sevilla con la ayuda inestimable de la Junta de Andalucía, a la que está profundamente agradecido el maestro argentino-israelí (y con ciudadanía palestina honoraria) por el apoyo dado, sobre todo, a actividades de educación musical y actividades en Palestina e Israel. Lo que significa que “Andalucía, e indirectamente España, es el único país que hace una contribución clara y concreta por el desarrollo de la vida intelectual en Palestina”.

Fue en julio de 2004, cuando se creó la Fundación Pública Andaluza Barenboim-Said (con este concierto se ha celebrado su décimo aniversario), que cada año concede becas a músicos, especialmente capacitados, para estudiar en Europa o en EE.UU.

Desde el pasado día 12 de enero, este grupo de jóvenes músicos ha estado realizando, en el Hotel Vértice Aljarafe de Bormujos –Sevilla- , su taller de convivencia y los ensayos para preparar la versión en concierto del drama musical, la ópera “Tristán e Isolda” de Richard Wagner, con la presencia de cinco solistas de primer nivel. Elección que trajo cola cuando la interpretó en Israel, tachándolo de “fascista y pronazi”. Por lo que tiene un valor significativo, pues lo aleja de cualquier carga de disfemismo.
 
Una velada memorable e inolvidable, en la que debo reconocer fue la primera vez que seguí el texto de una ópera a través de un teleprompter, ubicado en la parte superior del escenario (se agradece la traducción del alemán al español).

Aprovecho, asimismo, esta oportunidad para reivindicar, desde este humilde rincón, la candidatura de Daniel Barenboim al Premio Nobel de la Paz.



“Anhelo que mi nueva condición sea un ejemplo de coexistencia palestino-israelí. Creo que los destinos de los pueblos israelí y palestino están inexorablemente unidos”.

                                                                                                    Daniel Barenboim

                                                          

domingo, 19 de enero de 2014

MARUSKA "LA PIRADA"

El pasado fin de semana, me apesadumbró ver a dos niñas, de unos 10 años, jugando con sendas tablets en un bar. ¿Dónde quedaron las ganas de salir a la calle e idear miles de juegos con los amigos?

Como dice Linda Rogers: “El valor de un hombre se mide por la forma en que él cría a sus hijos. Lo que les da, lo que les quita, las lecciones que enseña, y las lecciones que les permite aprender por su cuenta".  Comparto su idea y añado que los hijos imitan los comportamientos de sus padres.
Entiendo que esto es lo que ha sucedido en el caso de Mar Benítez Climent, una niña natural de Castilleja de la Cuesta- Sevilla-, de tan sólo 11 años, que ha visto cumplido uno de sus sueños: publicar un libro, ilustrado por ella y novelado por sus padres, José y Águeda.


Ha sido un arduo trabajo, a lo largo de dos años, ya que sus padres tienen sus propias ocupaciones. Pero, por fin, han visto materializado tanto esfuerzo en un estupendo libro, donde se narra las aventuras de una pizpireta y algo excéntrica niña, llamada Maruska y apodada “la Pirada”; todas ellas nacidas de la imaginación de Mar.

Mejor, os lo ilustra ella misma:

Y, aquí lo cuenta Mar de viva voz:

Además de ser una niña soñadora, Mar es muy solidaria y pensó: “¿Por qué no ayudar a otros niños usando el libro como medio?"
De esta manera, ella y sus padres llegamos a un acuerdo de colaboración con educo (Cooperación y Educación para la Infancia), mediante el cual las ventas del libro ayudarán al programa “Becas Comedor”.
Creo que merece mucho la pena colaborar con esta causa. Yo ya lo hice.
Como dice en su blog: “Que todos los niños dispongan de una comida completa al día no debería ser un sueño, sino una realidad indiscutible”
Más información: http://maruskalapirada.com
 

sábado, 18 de enero de 2014

LA FEMME AU SINGE -LA MUJER DEL MONO-, DE CAMILLE ALAPHILIPPE

Jamás había oído hablar de Camille Alaphilippe, escultor francés y alumno de Laurens y  de Barrias, en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París.

En 1901, se interesó por la cerámica tras su estancia en Villa Médicis. Junto a su esposa, Miss Avog, también escultora, decoraron los grandes almacenes del Boulevard Malesherbes Félix Potin y el jardín François Carnot.

 
En 1914, fue nombrado director de Fabricación Arenisca Alexandre Bigot Wed (Loir-et-Cher), que producía principalmente cerámica arquitectónica. Después de la Primera Guerra Mundial, enfermo y sin dinero, se trasladó a Argelia.
 

Me llamó mucho la atención una de sus esculturas: “La femme au singe” (‘La mujer del mono”) por su delicada belleza y trabajada estructura, compuesta por un ensamblaje audaz de elementos de bronce dorado y de plaquetas de gres esmaltado, montadas sobre una estructura de madera y de hierro, sostenidas en mortero de ladrillo pulverizado, y juntas realizadas en yeso coloreado.


Solo su enigmático rostro y sus delicadas manos están hechos de bronce.

         

Esta misteriosa y solemne imagen podría simbolizar una femme fatale, que sostiene un adorador encadenado, el mono.

Hierática y regia [H.: 184 cm; l.: 78 cm; P.: 96 cm], se muestra al público en el Museo del Petit Palais, en París, en la sala 1 de la sección de Artes decorativas de 1900 (fue adquirida al artista en el Salón de los Artistas Franceses de 1908).



Más información en:

Museo del Petit Palais. Disponible en: http://www.petitpalais.paris.fr/fr/collections/la-femme-au-singe
 


 
 

viernes, 17 de enero de 2014

"El Jilguero", Donna Tartt

Poco a poco, me voy poniendo al día con la inmensa lista de autores que existen en el mundo literario. En una de las páginas de las editoriales que sigo, formulaban una pregunta: “¿Aún no conoces a Donna Tartt? Muy atentos a ese rostro, pues será protagonista indiscutible del 2014”.

De inmediato, busqué información sobre esta escritora norteamericana de iniciación precoz. A los cinco años, escribió su primer poema y, a los 13, publicaba poesía en revistas literarias de Mississippi. No es de extrañar que ganase todos los concursos literarios en los que participó.
A raíz de la sugerencia de Willie Morris (escritor y editor americano), se trasladó a la Universidad de Bennington en 1982, donde empezó a escribir “El secreto” (‘The Secret History”), una novela de crímenes al estilo de los ritos clásicos de Dionisos y las Bacantes, en un campus universitario.
Tartt tiene, actualmente, 50 años. Su menuda estatura compagina con su porte elegante y una piel pálida perfecta, con una mirada sutilmente fiera a través de sus ojos color verde grisáceo.
De ella se dice que es una voraz lectora, que domina el latín, el griego y el francés; siendo capaz de citar de memoria a Santo Tomás, Platón, Buda, Dante, Proust, Poe, Salinger y, a su mayor ídolo, T. S. Eliot.
Desde la publicación, hace 20 años de “El Secreto” aclamada por público y crítica, sólo había escrito otro libro, “Un juego de niños”, en 2003, por la que fue galardonada con el premio WH Smith.

Ahora, regresa con otra novela, “El Jilguero”, de la que he podido leer críticas muy variopintas, muy polarizadas. Gusta mucho o suscita un rechazo abrumador.

Según la publicidad elaborada por la Editorial Lumen: “Si aquella mañana no hubiera llovido, si Theodore y su madre hubieran llevado un buen paraguas, si, si, si…quizá no hubieran buscado refugio de una tormenta en el museo Metropolitan de Nueva York. Allí estaban, contemplando una exposición de maestros de la época dorada del arte holandés, cuando de pronto estalló una bomba y Theodore se encontró de repente solo y rodeado de un montón de escombros. Buscando la salida, el chico, que acaba de cumplir trece años, se topa con un visitante que estaba minutos antes contemplando la misma exposición, acompañado de una chiquilla hermosa. El hombre muere delante de los ojos de Theodore, pero antes le entrega un anillo, pidiendo que lo devuelva a un tal Hobie, dueño de una tienda de antigüedades. Theo abandona el museo, llevando consigo el anillo  y algo más…”

Curiosidades en su redacción.

Poco antes de la publicación de su anterior novela, fundamentalistas islámicos destruyeron las esculturas budistas monumentales del siglo VI de Bamiyan, en Afganistán.

Ello le dio la idea de escribir algo acerca del terrorismo y la destrucción del arte. Al mismo tiempo, comenzó a jugar con la imagen de un niño obsesionado con una pintura. Pensó específicamente en una pintura "que apelase a un niño y, no hay muchas que se ajusten". En 2003, en una visita a Amsterdam, vio un ejemplar de El Jilguero, en una venta de la casa de subastas Sotheby’s. Pintado en 1654, el año de la muerte de Carel Fabritius, su autor, en un pedazo de cartón del tamaño de una hoja A4 de papel; se trata de una imagen llamativamente delicada de un pájaro pequeño, atado a su percha por una cadena.
“Este pequeño pájaro, tan valiente y tan digno, y luego ves esa cadenita terrible”, se refiere la autora; que prosigue: "Está en los Upanishads, creo. Un pájaro encadenado se utiliza como metáfora de la respiración en el cuerpo humano. Se apaga, y luego siempre sale a descansar en el mismo lugar. Nuestro cuerpo es el lugar encadenado, el lugar en el que estamos atrapados. La respiración es spiritus en latín. Siendo la paradoja de la humanidad. Somos criaturas aladas en algún nivel, pero también, estamos atrapados. Podemos volar, pero no podemos. En fin…”

El método de trabajo de Donna Tartt es muy laborioso. Escribe a mano en grandes cuadernos de espiral, añadiendo ideas y correcciones a lápiz de color rojo, azul y verde y, grapando fichas para realizar un seguimiento de la trama y los personajes. Cuando todo empieza a complicarse, pasa el manuscrito a su ordenador e imprime los borradores en papel con un código de color: “puedo recoger el proyecto en color rosa y sé que es el primero, o el más reciente de color azul. Así que, si necesito algo de un proyecto mayor, ya sé cómo encontrarlo”, fórmula que le enseñó su profesora de francés hace muchos años.

La elección del nombre del protagonista no está exenta de misterio. Tartt había fijado el nombre de Theo Decker para su protagonista. Fue solo después de que alguien señaló la correspondencia de sus iniciales y la de ella - DT y TD - y el hecho de que ambos nombres tienen el mismo 10 letras cadencia sonora. Pero, no fue hasta que ella había escrito la sección sobre Theo salvar el jilguero de la explosión en el Met cuando se enteró de que poco después de terminar la pintura, el mismo Fabritius había muerto en una explosión, en el arsenal de pólvora en Delft. En el momento de la explosión estaba pintando el retrato de un diácono. Su nombre era Simon Decker.
Su concepción de la felicidad es de lo más evocador: “Si no estoy trabajando, no estoy feliz. Eso es todo. Ese el requisito previo para mi felicidad”.
 
El jilguero se publicará el próximo 13 de marzo en España (1.192 páginas). De él dice la Editorial Lumen: “es un texto compacto que recuerda a Dickens pero también a Paul Auster, que intriga y al mismo tiempo deja espacio para la reflexión, y que finalmente quedará como una de las novelas emblemáticas del siglo XXI”.
El mismísimo Stephen King lo describe como «una de esas rarezas que aparece tal vez media docena de veces por década, una obra literaria que conecta el corazón y la mente del lector».
 
Tendremos que comprobarlo.